Heliski: sport without borders

February 12, 2019

 La definición fría dice: Modalidad que consiste en transportar a los esquiadores a cumbres de otro modo inaccesibles en helicóptero para que se lancen por pendientes de nieve virgen para vivir una experiencia completamente diferente a la que se disfruta en las pistas convencionales de una estación invernal. No está mal…pero la realidad es que quienes han tenido la suerte de practicarlo, hablan de sensaciones tan intensas que se hace difícil describirlas.

 

No hablamos de una modalidad estrictamente nueva ya que empezó a practicarse en los años 60, pero últimamente y con el avance tecnológico, cada vez son más los que se animan a practicarla.


El paraíso mundial del heliesquí está en Canadá, cuyas montañas acaparan el 90% del mercado de este deporte blanco. La primera potencia europea es Suiza –concretamente el cantón de Valais– y en Sudamérica, algo puede hacerse en Bariloche aunque no se haya aún muy desarrollada la especialidad.
 

 Se suele considerar a Hans Gmoser, un guía de montaña austriaco que emigró a Canadá, como el “inventor” en 1965 del Heliski. Fue en las montañas Bugaboo de la Columbia Británica canadiense, donde esta nueva forma de bajar esquiando tuvo un arranque lento pero fue rápidamente promocionado por las películas de esquí de Warren Miller de los años 80´ y 90´, donde se encumbró como una modalidad famosa ya que además representaba la adquisición de un cierto status por parte del esquiador que lo practicaba. 
 

Last Frontier Heliskiing está ubicado muy al norte de British Columbia a unos 1,000 km de Vancouver. Es el territorio más grande de heliski en el planeta y recibe anualmente 25 metros de nieve, lo cual solo puede ser equiparado con algunos lugares de Japón. A partir de esos años ´80, el Heliski se ha ido expandiendo de forma global por todo el mundo y aunque no todos los países lo permiten (por cuestiones ecológicas principalmente), existen bases de operaciones en Canadá, EE. UU, Alaska, Islandia, Groenlandia, Nueva Zelanda, el Himalaya indio, Nepal, Rusia, Turquía, Noruega (zona de Voss), Suecia, Finlandia, Argentina, Georgia, Chile y Suiza.

 

 Dependiendo de cada país suelen usarse dos “modelos” de Heliski distintos, que son los conocidos por una parte el tipo “europeo” y por la otra el “canadiense”. El modelo europeo considera al helicóptero como un taxi, de forma que lo que hace el piloto es simplemente dejar al grupo en una cima determinada (normalmente en unos puntos de aterrizaje ya acordados algún tipo de regulación), y son los esquiadores junto con un guía quienes se encargan de descender por su cuenta y regresar a la base. Esto último requiere mayor experiencia en montaña, ya que los desniveles suelen ser mayores y el terreno más variado, con más posibilidad de imprevistos. Los descensos suelen incluir terreno más escarpado y técnico, propio de la zona de los Alpes donde se practica, aunque todo depende de la zona elegida.
 

El modelo canadiense opera de forma diferente: establece normalmente un campo base en mitad de la montaña o un valle, desde donde se sube a los clientes a diferentes picos de un area determinada. Cuando los descensos de esta zona están "agotados", se traslada el campo base temporal a otra parte, y así sucesivamente. Igualmente, el helicóptero se encarga de realizar el “transfer” de los pasajeros desde y hasta la base de partida.
 

 Tradicionalmente, los viajes de Heliski solían ser de 3 a 7 días y muy costosos. El campo base se establecía en un hotel o lodge de madera perdido en medio de las montañas donde el lujo y la gastronomía de primera clase eran los protagonistas. Pero en los últimos años, el Heliski se ha democratizado podría decirse, bajando precios y ofreciendo muchas alternativas a los caros packs de una semana con todo incluido. Ahora tenemos múltiples opciones de vuelo que van desde los llamados “Helibautismos” de una sola mañana, hasta la posibilidad de alquilar el helicóptero por horas, de forma compartida o en exclusiva con tus amigos.

Al contrario de lo que parece en los vídeos de los profesionales, las bajadas suelen estar bien definidas, ya que el guía ha inspeccionado previamente la zona y ha dado el Ok para que los riders y esquiadores bajen por allí, verificando que no haya peligro. Y es que el guía es el responsable de verificar la seguridad tanto del terreno como de la nieve. Su principal enemigo: las avalanchas.
 

Hay que tener presente que este material es sencillamente para minimizar riesgos y para disfrutar de la actividad con mayor seguridad, ya que el riesgo cero no existe pero si la disminución del mismo.

 Todo ello permite que el Heliski no sea únicamente una modalidad para profesionales del esquí (o del snowboard llamado entonces Heliboarding), sino que, contratando el servicio con un buen operador y en compañía de un buen guía, cualquier persona con un nivel medio en los dos deportes, puede disfrutar de esta increíble experiencia. Para los amantes del freeride y de la nieve polvo, el Heliski es un sueño llevado a la realidad: bajadas vírgenes e interminables que terminan en un valle donde el helicóptero ya está esperándote para la siguiente bajada... casi casi la definición de la felicidad… si tus piernas aguantan claro...

 

 

 

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